19 de agosto de 2014

Era domingo, día habitual para lavar la ropa. Abril recordó a Daniel en cuanto tomó del canasto de la ropa sucia su cardigan favorito color beige. Estaba manchado en la manga izquierda a la altura del codo con lo que en un momento fue una gota de sangre. Habían pasado dos años desde aquel incidente donde ambos habían ido al cine, ella se sentó a su derecha y él no dejaba de morderse los pellejos de las uñas, lo hizo tan fuerte que provocó que le sangre el dedo mayor. Cuando ella se reclinó sobre su hombro y él la rodeó por la cintura con el brazo, le manchó su cardigan favorito color beige.
Aquellas butacas pertenecían a un pasado muy lejano, ella sentía que aquel cine del que eran habitué se había trasladado a Europa o algún lugar remotamente distante, la cintura de Abril ya no estaba al alcance del brazo de Daniel. 
Todo se había transformado en nada, y su pasado se resumía en una mísera mancha de sangre en un cardigan sucio.

1 comentario:

Disparos